Isabel Uriarte (Cáceres, 1966) pronunció ayer su primer discurso como presidenta en funciones de Aftea, la Asociación de Familias con Trastorno del Espectro Autista. Fue ante el presidente de la Junta de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, que acudió a la inauguración de la nueva sede del colectivo, situada en Nuevo Cáceres y abierta desde hace un año. Este local no cubre todas las necesidades de Aftea. La asociación busca ahora ayudas públicas para poner en marcha un centro más grande para atender a los autistas adultos. Por el local actual pasan niños con edades comprendidas entre los dos y los 14 años, donde reciben terapias para aprender a interactuar y a comportarse en sociedad. En la actualidad, Aftea está integrada por 31 socios.
-Acaban de estrenar sede y ahora buscan ayudas para otro local. ¿Ya se les ha quedado pequeño?
-No sólo hay que pensar en hoy y en lo maravilloso que es nuestro local. Cada vez se están diagnosticando más casos del espectro autista en la provincia y nuestros niños se van haciendo grandes. En la asociación ya tenemos niños con 14 años, que están en Secundaria. Hay que tener en cuenta que una persona autista puede llegar a la universidad. Einstein fue autista y la protagonista de la trilogía 'Millennium' tiene el síndrome de Asperger, que es una variante del autismo. Pero otros muchos niños autistas van a ser dependientes toda la vida. Por eso queremos crear un local más grande, donde podamos poner en marcha un centro de día o una residencia, donde puedan aprender un oficio cuando acaben los estudios de Primaria o Secundaria. Hay que mirar por los autistas maduros. Queremos un futuro para nuestros hijos.
-¿Y cómo llevan el proyecto?
-Hemos pedido una parcela al Ayuntamiento en La Mejostilla y estamos pendientes de que nos respondan.
-¿Cuál es su principal reto al frente de la asociación?
-Pertenezco al gremio de la enseñanza y veo todo lo que falla en el sistema educativo español. Mi principal obsesión es mejorar la calidad de la enseñanza para niños con necesidades especiales. Ahora mismo estos niños son casi invisibles en el sistema educativo. En una clase de 25 alumnos un profesor se ve medio loco para atender a alumnos con todo tipo de dificultades para el aprendizaje, que cada vez hay más. Hay trastornos de hiperactividad, trastornos de la conducta, hay déficit de atención... En cada instituto hay un departamento de orientación con un psicólogo y un profesional de psicología terapéutica pero no es suficiente. Si a un niño autista se le lleva a un instituto, consumiría él solo todos estos recursos. En otros países, como Finlandia, tienen un profesor por cada cuatro alumnos con necesidades especiales. Aquí tenemos un profesor para todos los alumnos de un centro de necesidades especiales. No hay recursos humanos. Pido que se invierta en recursos humanos, que se reduzcan las ratios en las clases y que haya más personas con formación para atender a los niños con dificultades de aprendizaje. Y, además, que la población de niños autistas se concentre en un solo centro donde los profesionales hayan recibido una formación en autismo. Este centro seguiría siendo un centro normal porque no se pretende excluir a nadie. Y también es muy importante la estabilidad en el profesorado para que los niños no cambien cada año de docente.
-Otra de sus reivindicaciones residía en reclamar a la Junta que concertara varias aulas en su centro. ¿Lo lograron?
-Al final, la Junta se comprometió a crear aulas estables dentro del sistema educativo público. En 2008 comenzó a funcionar una en el colegio Donoso Cortés y este curso ha puesto en marcha otra en Plasencia. Los niños autistas que estudian en todos los colegios de Cáceres acuden al Donoso Cortés dos veces por semana a recibir una atención individualizada. Además, en sus colegios tienen un terapeuta que les ayuda con los deberes y un logopeda que les ayuda con el lenguaje
-¿Cómo puede saber una madre que su hijo es autista?
-Suelen tener retrasos a la hora de hablar, no miran a los ojos, tienen problemas de alimentación, están siempre sometidos a una misma rutina, no controlan bien los esfínteres, no duermen bien, dan muchas vueltas a los objetos, andan de puntillas y, sobre todo, parecen sordos porque viven en su mundo.
-¿A qué edad se manifiestan estos síntomas?
-Con dos años se nota perfectamente si una persona tiene un trastorno del espectro autista.
-¿Qué consejo daría a los padres que sospechan que su hijos pueden tener esta discapacidad?
-El primer paso es ir al pediatra. En los colegios ya se están descubriendo muchos casos. A la asociación han llegado niños de diez años sin diagnosticar.